Doce nombres que eran intocables hoy representan las crucifixiones políticas más visibles dentro del chavismo. Cada uno personifica una modalidad distinta de caída: desde la detención formal y pública, hasta la pérdida de protección estatal o la desaparición silenciosa del espacio mediático
En los últimos años, el chavismo se caracterizó por hacer reacomodos internos. En ocasiones se reciclaron figuras y en otras dejaron a personas en situaciones de caída, desplazamiento o pérdida abrupta de poder. Con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, el pasado 3 de enero, Delcy Rodríguez asumió la administración del país, y con ello, aceleró cambios en el gabinete ministerial, dejando por fuera a figuras cercanas al matrimonio Maduro-Flores.
Algunos de estos personajes, que durante años gozaron de influencia, protección y visibilidad privilegiada, han terminado enfrentando investigaciones o detenciones. Este fenómeno ha sido interpretado por analistas como una forma de «crucifixión política»: un mecanismo mediante el cual el propio sistema aparta, expone o neutraliza a quienes antes formaban parte de su estructura central.
Tarek El Aissami, Mario Silva, Raúl Gorrín, Álex Saab, Vladimir Padrino López, Ernesto Villegas, Camila Fabri, Wilmer Ruperti, Boris Castellanos, Tarek William Saab, Walter Gavidia y Giuson Flores protagonizan algunos de los casos más emblemáticos. Cada uno representa una modalidad distinta de caída: desde la detención formal y pública, hasta la pérdida de protección estatal o la desaparición silenciosa del espacio mediático.
Para el politólogo José Vicente Carrasquero, la reciente salida de diversas figuras del chavismo no responde a una iniciativa propia de Delcy Rodríguez, sino a la influencia directa de los Estados Unidos (EE. UU.) en el terreno. Según el experto, Washington está supervisando la remoción de piezas clave para facilitar una transición, destacando especialmente el desplazamiento de los familiares de Cilia Flores de todos los niveles del mando.
En cuanto al sector militar y comunicacional, el analista resalta la salida de Vladimir Padrino López, la cual vincula a una presión coordinada con actores militares estadounidenses y no a una simple destitución administrativa. Asimismo, enfatiza que la transición ha llegado a los medios del Estado con la salida de figuras radicales de Venezolana de Televisión (VTV) como Mario Silva y Boris Castellano.
En conversación con El Pitazo, el experto señaló que estos cambios en el gabinete y en el aparato comunicacional buscan eliminar la identificación con el «régimen anterior» y sustituir el lenguaje de amedrentamiento por uno que simule rendición de cuentas, en un esfuerzo por proyectar una nueva imagen institucional ante la comunidad internacional.