La transición política en Venezuela encierra hoy un conjunto de riesgos altos y multifacéticos: desde la ruptura institucional y la violencia, hasta la consolidación de un autoritarismo renovado bajo caras “renovadas”, y efectos en cascada sobre la región y la migración. A continuación se presenta un análisis de riesgo estructurado por dimensiones clave.
1. Riesgo político‑institucional
- Continuidad disfrazada de cambio: existe el riesgo de que la “transición” se reduzca a un cambio de liderazgo sin reformas profundas del Consejo Nacional Electoral, el Tribunal Supremo de Justicia y otros órganos clave, manteniendo un autoritarismo mutado pero funcional
- Falta de legitimidad democrática: sin elecciones libres, competitivas y verificadas, cualquier gobierno de turno puede ser percibido como tutelado o pactado, lo que debilita su mandato y abre la puerta a crisis de gobernabilidad
2. Riesgo de inseguridad y violencia
- Control fragmentado de la fuerza: la transición será especialmente frágil si el nuevo gobierno que se espera que en algún momento asuma, no logra monopolio legítimo de la fuerza, frente a una Fuerza Armada ideologizada y a redes paraestatales y criminales que pueden actuar como spoilers
- Escenarios de desgaste: en lugar de guerra abierta, se plantea un riesgo de violencia selectiva, sabotaje y caos operativo (apagones, bloqueos, ataques a servicios básicos) para desacreditar el cambio y generar sensación de “el cambio fue peor”
3. Riesgo económico y social
- Colapso de servicios básicos: infraestructuras ya deterioradas (agua, electricidad, salud, transporte) pueden colapsar aún más si la transición genera parálisis administrativa, desabastecimiento o corrupción sistémica
- Presión migratoria y retornos: un escenario de mayor inestabilidad o de falsa estabilidad puede disparar nuevos flujos migratorios o, por el contrario, retornos masivos (menos probable) que sobrecarguen servicios y generen nuevos desplazamientos secundarios
4. Riesgo de tutela externa y pérdida de soberanía
- Dependencia de potencias externas: existe el riesgo de que la transición se gestione bajo fuerte influencia o tutela de Estados Unidos y otros actores, priorizando reformas económicas y acceso a recursos sobre la apertura democrática plena
- Erosión de la agencia nacional: si la ciudadanía percibe que el cambio viene desde fuera, puede crecer el rechazo al gobierno de turno, facilitando narrativas nacionalistas o populistas que justifiquen un retorno autoritario
5. Riesgo regional y migratorio
- Efectos en países vecinos: una Venezuela inestable puede agravar la presión sobre sistemas de asilo, fronteras y mercados laborales de Colombia, Brasil, Perú y otros, con riesgo de aumento de xenofobia y políticas restrictivas
- Expansión de redes criminales: el vacío o la debilidad del Estado pueden reforzar el control de grupos armados y criminales sobre rutas migratorias, aumentando riesgos de trata, explotación y violencia de género

En términos de prioridad, los riesgos de continuidad autoritaria, colapso de servicios, violencia/sabotaje y migración/retornos son los que caen en la zona crítica (probabilidad media‑alta y alto impacto), y requieren acciones de anticipación y mitigación temprana.
Fuente: El Nacional